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lunes, 11 de agosto de 2014

Dieppe - Dunkerque en bici. 227 km

Mi décimo día de viaje. Mi décima etapa. Ya empiezan a ser un montón. Se me están acumulando los kilómetros. Luego no voy a saber que hacer con tantos.

De nuevo hoy ha amanecido lloviendo. Y como ya de costumbre pues a pelear, no sólo con los sube y baja de Normandía, sino que también con la lluvia. Pero estoy ya hecho a esto. Es rutinario.

Hoy era una etapa larga, de 227 km entre Dieppe y Dunkerque por la costa. Otra vez los sentimientos rememorando lo que aquí sucedió en la II Guerra Mundial. Esta parte especialmente para mi porque me entusiasma lo que fue La Batalla de Inglaterra - "The Battle of Britain" en 1940 cuando los alemanes lanzaron una ofensiva aérea contra Inglaterra por dominar el espacio aéreo antes de un desembarco programado, pero los ingleses con unos pocos aviones en proporción con los cientos de aviones alemanes, los pudieron detener y nunca se llegó a la entrada de tropas alemanas en Gran Bretaña.

Desde la costa, cerca a la ciudad de Calais, se podía apreciar en la línea de horizonte del mar la cercana costa de Inglaterra, los acantilados de Dover. Estoy enfrente del Canal de la Mancha - The English Channel. Cuantos aviones y sus restos habrá en sus fondos.

Lo peor del día, ya no es la lluvia a la cual ya soy medio pez, sino a los tres pinchazos de la rueda trasera que he tenido. Y como no, los dos primeros casi seguidos debajo de un aguacero. La cubierta de atrás debe estar ya algo desgastada y empieza a ser muy vulnerable a los cristalitos. De todas formas está llena de cortes, algunos grandes que he tenido que poner parches por dentro de la cubierta para que por la presión la cámara no reventara por ahí. Necesito comprar otra. Lo gracioso ha sido dónde. Después de haber tenido la suerte de encontrar una tienda súper chula de bicis de carretera en Boulogne, esta estaba cerrada los lunes. Que pena, era la tienda ideal.

Al final armado de valor y siempre con el espíritu de a por todas y siempre para adelante, tuve que esperar hasta Caláis donde antes de llegar tuve el tercer pinchazo. Allí encontré una tienda con un  personaje peculiar, un señor bajito y delgadito, el cual me atendió en un inglés francés muy gracioso y me sacó una cubierta sin marca pero que iba a servir. En esta tienda nos hemos juntado un grupo, ha empezado a venir ciclo turistas y hemos llenado la calle de bicis en un segundo. Había una pareja de chicas de Zaragoza que iban a recorrer prácticamente lo que yo pero al revés hasta Zaragoza. Yo les animé pero les comenté lo del viento, yo por suerte lo tengo a favor pero para el oeste lo van a pasar mal. Bueno, poco a poco lo conseguirán, esto es así. Hablaban que no tenían prisa y que igual adelantaban tramos en tren... Otro ritmo. Tiene gracia, cuanta afición ciclo turista tenemos en España. Somos súper aventureros.

Lo mejor del día ha sido pedalear, mejor dicho, volar con mi Zeus como sí fuera un Spitfire por las costas de Dunkerque. Me imaginaba cientos de aviones alemanes en formación cruzando el Canal de la Mancha dirección Londres. Centenares de estelas de los motores incendiados y sus derribos. Otra vez los pelos de punta. Debió ser bestial...

Os dejo algunas fotos del día. Hoy el camarero me ha dicho: tiene usted mucha hambre, está pidiendo como para dos. Jejejeje, es lo que tiene la bici. Cuando le he contado el porqué de mi hambre lo ha flipado. 


Desayunando en una boulangerie.


La que se me viene encima antes de empezar a pinchar.


En un pueblo en mitad de mi camino.


Canal de La Mancha - English Chanel. Al fondo los acantilados de Dover. Escenario de la Batalla de Inglaterra entre aviones alemanes e ingleses. Luchando por la supremacía del espacio aéreo ingles.


 Calais.


Comprando una cubierta nueva.


Dunkerque.




Playas de Dunkerque. Por la tarde dejo de llover pero el viento me acompañaba a favor. Volando con mi Zeus como si de un Spitfire se tratara.


domingo, 10 de agosto de 2014

Caen - Dieppe en bici 165 km

Noveno día de pedaleo, hoy no me he levantado muy optimista, me he despertado oyendo como caía agua en la calle y me he acurrucado perezoso en la cama. Hoy no quiero pedalear!!! Jajajaja

No tenía muy clara la ruta, había una opción de atajar a Dieppe, destino final de hoy, pero el paso por la desembocadura del Sena lo complicaba. Hay dos pasos y el más corto tenía pinta de acabar siendo autopista. Recalculando la ruta, el GPS me decía que no tenía memoria suficiente. No es que esté muy llena, que puede ser, pero es que se trata de un cálculo muy largo, con muchos datos y no le ha molado nada. Pero para eso están los truquillos. Primero seguiría la ruta trazada original y una vez cruzado el Sena entonces iría metiendo pueblos intermedios para hacerle la ruta más simple y manejando menos datos al GPS. Os puedo asegurar que funcionó.

Resignado a mojarme hasta las cejas, salí despacio de Caen, intentando ver algo en la pantalla mojada del GPS. Y lo que ayer me temía, a unos 25 km de la salida la rueda delantera de repente empezó a hacer más y más ruido, ya a cualquier velocidad. Así no iba a llegar a ningún lado, como se gripara y atascase, a parte de la torta que me iba a dar, a ver como salía de ahí. Lo peor de todo es que era domingo y todo estaba cerrado. Pensé en volverme a Caen, tomarme el día de descanso y el lunes ir a un Decathlon que vi ayer durante la entrada a la ciudad, y comprar una rueda nueva, o buscar un tienda de bicis. El caso era ir a la opción segura, pero viendo que si llegaba a la siguiente ciudad grande y dormía allí tendría las mismas opciones que en Caen o más. Y así avanzo aunque sea poco. Esto conllevaba a dividir la etapa de hoy en dos, pero todo lo que sea avanzar tomó fuerza y así fue la decisión.

De camino, en una de las poblaciones costeras que no me esperaba encontrar y menos abierta, había una tienda de bicis. Aunque Era de bicis de ciudad sirvió, miraron mi rueda y empezaron a desmontarla. Le sacaron los rodamientos, los limpiaron y sustituyeron los que estaban rotos. Lo engrasaron y todo listo. Qué suerte he tenido, rueda arreglada y sin necesidad de hacer planes alternativos.

Pues según iba ya la ruda, y el tiempo perdido en la reparación, decidí coger el atajo, por el interior hasta Dieppe en vez de por la costa con todo el rodeo que conllevaba. Al final salieron menos kilómetros que los planificados.

Llegando a la desembocadura del Sena, el cielo se empezó a poner negro, las nubes avanzaban a una velocidad tremenda y cuando me enfrenté a cruzar el Sena por un puente colgante salvando el río adquiriendo altura, empezó a apretar la lluvia como nunca antes lo había visto. Podía parar pero no había opción. El tráfico, la barandilla, el viento lateral, el agua de arriba a bajó, de abajo a arriba, de los lados... Sólo quedaba chillar un poco y apretar los dientes... Con el cuello retorcido intentando proteger el oído izquierdo porque el viento metía las gotas de agua hasta el tímpano, haciendo equilibrios con el viento para que no me tirara, escupiendo agua por doquier y afrontando primero la subida y luego la bajada, conseguí pasarlo con éxito. Creo que voy a recordar este paso por el Sena toda mi vida. Espero no tener pesadillas.

Pero eso no fue todo. Terminado el tema del puente, la carretera me metía directo a un autopista obligando a las bicis a salirse. Paré y recalculé la ruta con el GPS por el interior y vi que me mandaba por una carretera que sobre el mapa no aparecía. Todo iba bien, paró de llover y aunque el viento era muy fuerte lo tenía a favor. Súper animando me metí por el desvío pero tras unos kilómetros se terminó el asfalto y empezó un camino de tierra con un montón de charcos. Con bici de carretera, con cubiertas finas y con esperanza de que no sea tan malo, me metí con cuidado.

El camino fue a peor, se estrechaba y los charcos ocupaban de lado a lado y varios metros a lo largo. Tuve que cruzar con plato pequeño (dos en bici de carretera) y piñón grande para poder sortear los imprevistos del fondo de los charcos y aún así algún susto y pie al agua me pasó. Tras varios kilómetro mi temor no era pinchar ni caerme, era que no tuviera salida y tuviera que dar la vuelta atrás. No me he parado ni para hacer fotos, iba totalmente concentrado y pringado de barro, la bici y yo, hasta las cejas, pero había que seguir y poco a poco el camino abrió y vi una salida :)

Retomé el asfalto, y aliviado respiré y me limpié con el último charco del camino. Piernas sobre todo y la propia bici también. Pero aún faltaba un último susto. Tras un par de kilómetros, por una carretera solitaria, sin tráfico, sin nada... Me topé con lo que me temía, carretera cortada. Puente levadizo en reparaciones. Prohibido el paso. Y ahora que hacia? Pues qué iba a hacer, nadie por aquí, nadie por allá, pues a cruzar por el puente en reparación. Aparté las vallas y vía libre. Conseguido ya estaba victorioso y en buena ruta.

Esta etapa también era de subir y bajar mucho, otro desnivel acumulado de unos 1.600 km en los 165 km de la ruta. Pero eso no es nada, aún podría haber sido peor. La borrasca y frente frío que había entrado por el oeste me trajo fuertes vientos a favor, que podía haber sido en contra, entonces no hubiera llegado nunca. Aprovechando que por una vez el viento contradecía al dicho ciclista "al ciclista todo le da por detrás menos el viento que siempre le da frente", rodé casi sin pedalear por las lomas a 50 km/h. Una sensación rara porque a esa velocidad y no notar aire, sintiendo que todo está en calma, pero a la vez los setos y los árboles que te rodean se retuercen como locos. Era cómo estar en otra dimensión, viéndolo todo a cámara lenta, sin ruidos, como desde fuera. Muy interesante sensación.

Después de este día completito por lo menos cumplí el objetivo de llegar a Dieppe. Ahora a por la 10 etapa. Mañana Dunkerque.

Lo peor de hoy sin duda fue cruzar el puente sobre el Sena y lo mejor el aire a favor. Creo que está más que bien explicado el porqué. Hasta mañana chicos.  












sábado, 9 de agosto de 2014

Mont Saint Michel - Caen en bici 205 km

No se qué tal me saldrá el relato de hoy. Estoy en un bar muy animado en Caen, un poco en el interior de la costa de Normandía, con un Calvados, que está hecho con manzana... No se sí esto es lo que me recomendó Christopher, no se sí me han entendido, pero está fuerte de narices, es como un whisky pero súper fuerte. Pica nada más acércate el vaso a los labios. No era lo que yo me esperaba... Bueno vamos allá.

Hoy casi ha amanecido despejado, con sol, aunque estaba todo empapado, prometía ser un día bueno y así lo fue. Me he dirigido directo a ver el Mont Saint Michel. Una gozada sentir que he llegado hasta aquí con la bici. Después de una semana con más de 1.500 km en las piernas y una semana completa, se dice pronto pero ya aquí estoy.

El Mont Saint Michel para mi es un referente de haberlo visto con las retransmisiones del Tour de France en la tele, y ahora yo me siento orgulloso de estar aquí.

Después de las fotos de rigor ya solo me queda ir dirección a las playas del Desembarco de Normandía - El Día D durante la II Guerra Mundial. Otro día de sube y baja, si ayer me quejé, hoy se lleva la palma. El total de metros ascendidos y acumulados han sido más de 1.900 metros, menos mal que el poco viento que había soplaba a mi favor.

Me ha impresionado llegar a las playas del Desembarco de Normandía, concretamente he recorrido la playa de Omaha y un poco la de June, y el puerto artificial creado por los aliados, el Puerto Wiston Churchil. Donde aún quedan los restos de los diques de hormigón flotantes que se trajeron desde las costas inglesas, literalmente flotando, y luego inundados con agua su interior para que se posen en los fondos arenosos de la playa. Bueno se me ponían los pelos de punta estar aquí e imaginar como fue aquello. Después de tantas películas, documentales y fotografías, fue aquí donde sucedió todo!!! Puf!!! Mucha tela.

Se eligió la costa de Normandía para un desembarco masivo y hacer brecha en la Francia Ocupada y poner fin a la II Guerra Mundial, por tener una peculiar geomorfología que aprovechándola bien permitía un éxito asegurado. Toda una costa de playas con mareas que dejaban al airé muchos metros de arena, ideal para la entrada de barcazas y desembarco de tanques y material de guerra. A la vez protegidos por un terreno ondulado y acantilados que protegían a los aliados en cuanto a la dificultad de su acceso. Los puntos clave de intrusión al interior eran los numerosos ríos y arroyos por donde se podía afrontar las zonas altas con mayor facilidad. También el medio rural con caminos y campos divididos por muros eran una trampa para los convoyes alemanes.

De toda aquella historia ahora hay muchos vestigios, muchos museos con restos de lo que fue el Día D. Tanques americanos Sherman, barcazas, restos de aviones como el motor y hélices de un Mustang... Una joya para los historiadores bélicos.

Esta claro que lo mejor del día ha sido esto, el estar aquí y el poder imaginar como fue la batalla y todo el movimiento que hubo hace 70 años en el mismísimo sitio donde sucedió.

Lo peor del día los rampones que han habido durante toda la ruta. Encima la rueda delantera ha empezado a hacer ruidos raros provenientes del buje. Creo que ha cascado alguno de los rodamientos. Espero que aguante. Mañana es domingo y estará todo cerrado. Como para necesitar una rueda nueva. Confiemos en que es producto de las aguas de ayer.

La anécdota del día ha sido un perrillo que para llamar la atención se tumbaba en medio de la carretera. No entendía su comportamiento. Cuando venía un coche se quitaba pero se hacía el muerto. Yo le he gritado para que se fuera lejos de la carretera. Pobrecillo igualmente era una actitud suicida. No quiero pensar que habrá sido de él.

Bueno no vamos a ponernos tristes. Es sábado noche en Caen, Yeah!! 












viernes, 8 de agosto de 2014

Nantes - Mont Saint Michel en bici 184 km

El día ha amanecido lloviendo, he mirado la previsión para todo el día y pintaba mal. Lluvia, lluvia y más lluvia, menudas borrascas que han entrado. Bueno que le vamos a hacer, nos pondremos el equipo de agua y para adelante. Equipo que es lo mismo que el de todos los días pero al que le añado una gorra, las lentes claras de las gafas, unos cubre zapatillas y el chubasquero. El resto lo mismo. No hay otra y todo listo para la ducha.

Que te pille lloviendo a mitad de camino se lleva bien, ya estás en caliente y casi que no te importa, refresca y todo, pero empezar un día que tienes que hacer 180 y pico km lloviendo y estas tan séquito y calentito que de verdad que te piensa lo que salir o no.

Bueno no tenía otra cosa que hacer y a las 8:30 ya estaba pedaleando. Luego no es para tanto, tiene su encanto, notar como te vas metiendo en el papel de ciclista mojado, como chorrea el agua por todas partes, como las piernas brillan completamente empapadas y como el agua se mete por la boca... Es parte de ser ciclista. En el fondo nos mola.

Aún así el agua no ha estado conmigo todo el rato. Habrán sido como las dos primeras horas de ruta bajo el agua y la última al llegar cerca de Mont Saint Michel. Con lo cual muy bien.

También la ruta ha sido diferente a la de estos días, nada de llaneo, ha sido un sube y baja rompe piernas bastante fuerte. En 184 km con un desnivel acumulado de casi 1.500 metros es un dato.

Lo peor del día ha sido, y no como creéis la lluvia, sino la extraña sensación de soledad, desértica o no se cómo explicarla, cuando cruzas pueblecitos y no hay ni un alma. Parecen pueblos fantasmas, todo cerrado, no hay tiendas ni comercios, no se ven coches aparcados. Las ventanas abiertas pero sin ningún signo de vida. Bueno es otro estilo de vida. Nosotros estamos acostumbrados a vivir mucho la calle.

Lo mejor del día ha sido la ruta, es decir la carretera que he seguido, aunque era un interminable sube y baja, prácticamente el 90% ha sido por carreteras súper secundarias, rurales del todo. Muy poco tráfico y unas sensaciones increíbles. Quiero más!!!

La anécdota del día ha sido un encontronazo con otros dos chicos ciclo turistas españoles, estos de Granada y que habían salido desde allí hacia 38 días. He reconocido que eran de España por una de las bolas que utilizaban para impermeabilizar la alforjas que era del Corte Inglés. Eso les delató. Contaba uno de ellos que les había pasado de todo, hasta una familia los vió perdidos sin donde dormir y los alojaron por una noche. Ha sido muy gracioso oír el acento de Ganada desde aquí tan lejos. Ellos deben de haberlo flipado conmigo, seguro que han dicho: mira el machaca este... Tan equipado, con el GPS haciendo piiii... Con maillot y pantalón conjuntado, mini alforjitas... Pedazo de pijazo jejejeje ;p

Al cabo de un rato yo he seguido a mi ritmo :)


Despideindo me Christopher en Nantes.





Moules con patatas fritas. Que rica cena!!


Secretos de un ciclista

Lo he tenido que aplicar desde hace unos días para acá. También le he estado dando vueltas sí publicarlo o no, ya sabéis es algo íntimo pero pensándolo bien puede servir para otros ciclistas que se aventuren como yo. O simplemente como culturilla general. Realmente es algo que pasa y me ha pasado corriendo algunas veces. El roce de la camiseta húmeda por el sudor rozando los pezones os puedo asegurar que no es nada agradable, y después de más de 8 horas sobre la bici menos. Si el escozor fuera equivalente a lo grandes que se te pondrían no habría camiseta que los tapara. Bueno, pues esto me ha estado dando problemas desde los calores y las aguas del primer día. La solución es muy sencilla, pero hay que tenerlo previsto y acordarte todo los días. Basta con unas tiritas puestas sobre los pezones antes de salir y ya puede rozar el maillot todo lo que quiera. Espero que hayáis aprendido un poquito del mundo oculto de los ciclistas.


jueves, 7 de agosto de 2014

Royan - Nantes en bici 216 km

Cerquita ya de alcanzar la costa de Normandia. A tan sólo dos días según lo planeado. 216 km me separaban entre Royan y Nantes. Tramos completamente llanos con interminales rectas. Aunque no soplaba mucho pero lo hacía levemente de forma lateral.

Me he acordado mucho de mi amigo y compañero de las salidas en bici en Madrid. El holandés y mejor rodador que conozco ;p (toma piropo eh chaval?) Patxi para los amigos, Pascal para otros. Tíoooo!!! Cuanto se te ha extrañado aquí para que me cortaras el viento y abrirás camino por los llanos.

He tenido un par de ocasiones para ponerme detrás a rebufo de tractores, estos van circulando a unos 40 km/h y es ideal ponerse detrás a rueda, no veas como se va. Es como volar en primera clase. Lo malo es que hacen tramos cortos y se desvían enseguida. Me hubieran encantado oír lo que decían los coches de detrás mío. Buena pelotera que formaban los tractores, jejejeje. No sufráis, sólo hay que estar muy atento a lo que hace el tractor, si para, si tuerce... 

Rodando tantas horas, le das mil vueltas a las cosas. Algunas absurdas, pero que te entretienen y te mantienen la cabeza ocupada. Por ejemplo esta: el optimismo del ciclista es tal que incluso el llano, llano, (ese más llano que en Holanda), parece hasta cuesta abajo desde esa pequeña altura que ganas sobre el pedal y el sillín. Incluso los falsos llanos parecen a favor. Es cuestión de cabeza. Psicología ciclista.

Hoy he vuelto a tener suerte y he podido contactar con un chico y su novia que me han acogido en su casa en Nantes. Una suerte a ver dado con ellos. La hospitalidad de esta gente es impecable, y más que eso, inmejorable. Me han preparado la cena, me han obsequiado con vinos de la tierra y quesos franceses de los Alpes y del Macizo Central. Bueno, una pasada. Gente muy atenta, simpática y muy humana. Me encanta. Muchas gracias Christopher por vuestro trato.

Sin duda alguna, lo mejor del día ha sido la cena con esta simpática pareja. Lo peor del dia los arcenes de la carretera, o no existen o si existen son casi intransitables con la bici. Están muy
bacheados, se cortan e incluso meten algún bordillo. 








miércoles, 6 de agosto de 2014

Bordeaux - Royan en bici 129 km

Bordeaux huele a vino y sus campos a azufre y a tierra fresca. Los viñateros lo entenderán. Estancia de lujo en esta ciudad francesa. Mejor imposible. Una siete de verdad. Cena con buena gente, con ganas de hacer amigos y de intercambiar experiencias con viajeros. Un trato de lujo por parte de Ben y Herve, cena muy variada con aperitivos de pate, quesos, ensalada de couscous y algo de pasta. Todo esto con vino rosado y tinto de la tierra. El tinto que me ofrecieron se salía. Un pasada.

Gracias amigos por tan acogedora bienvenida.

Como apenas visité la ciudad, por la mañana temprano, aún sin abrir las tiendas y antes de salir de ruta, me adentré por las calles de Bordeaux. Mejor con un rico croissant de segundo desayuno ;) bonita ciudad.

La ruta elegida recorre muchos parajes y campos llenos de viñedos, impresionantes castillos (mansiones) y bodegas. Todo siguiendo la orilla del estuario dirección Royan.

El viento sopla del Atlántico y trae muchas nubes que van descargando intermitentemente agua. Pero es curiosa esta lluvia, no es fría y no quieres ni ponerte el chubasquero. Es agradable muchas veces mojarte, que te de el agua fina en la cara y que te refresque.

Me he encontrado en varias ocasiones con un grupo de 8 ó 9 ciclistas alemanes de una 50 años que hacían base en Royan y hacían rutas alrededor durante sus vacaciones. Un grupo mixto con una mujer ciclista y todo con muy buen ánimo y ritmo. Les molaba que fuera a Berlín en bici desde España.

La llegada a Royan ha sido extraña, no me esteraba así esta ciudad. Es zona playera, llena de apartamentos y hoteles. Zonas comerciales y turismo a tope. 

Los mejillones con patatas fritas, famosos en toda la costa francesa, están buenísimos, son pequeñitos pero se deshacen en la boca. Mmmmm quiero más.

En Royan me iba a encontrar con Javier Charro. Amiguete de Madrid que iba a estar estos días. Pero yo me he adelantado y el no viene hasta dos días después. Yo he ido cumpliendo el programa de viaje al dedillo y no he fallado ningún día. Con lo cual ya nos veremos en Madrid.

Lo mejor del día los olores y la lluvia, lo peor el entorno de Royan. 

Internet aquí no es tan potente, el hotel lo tiene estropeado y ando enganchando ondas como puedo. Espero subir esta entrada o si no va a tener que ser otro día.